ferrari

Ayer mencioné el Ristorante Cavallino, uno de los restaurantes más emblemáticos de Maranello, la villa Ferrari, que es como muchos la conocen por la vinculación desde hace más de 30 años del pueblo con la marca legendaria.
Este restaurante es un homenaje a Ferrari y en el se respira el ambiente de la famosas escudería. Fue el mismo Enzo Ferrari el que en 1984 le propusiera a Guiuseppe Neri la idea de abrir un restaurante frente a la fábrica y este la creó como un reflejo más de la gran imagen de la escudería en el mundo.
Enclavado en una bonita casa de estilo tradicional, está construida en piedra y rodeada de unos exuberantes jardines. En el era muy habitual ver comer a Il Commendatore y hoy sigue siendo el restaurante más emblemático de la villa. En su comedor se puede coincidir con pilotos, gente de la escudería, y es cita obligada para los fans de la marca.
La decoración es totalmente monotemática, y en cada rincón se encuentran verdaderas joyas como un motor de los coches rojos, una maqueta a escala, algunos trofeos y caballinos de diferentes tamaños. Su ambiente es confortable e informal, con paredes blancas, ladrillo visto y muebles de madera clara.
La carta es el reflejo de la mejor cocina de la zona, recordemos que Maranello está en la región de Emilia- Romagna, basada en productos frescos donde destaca la pasta fresca, que se elabora diariamente, y diversas preparaciones de pescados.
Entre sus especialidades se puede degustar verdaderas exquisiteces.
Para empezar el Culstello di Zibello, que es un embutido muy conocido del norte de Italia, parecido a la cecina que se come con espinacas baby y queso Parmigiano Reggiano. Despues se puede elegir entre unos tortelinis en caldo de capón o el entrecotte de buey con vinagre balsámico extra viejo de módena. Y para postre la famosa Zuppa, pastas de almendra al Amaretto o una tarta de chocolate con queso mascarpone.
Y para regar tan suculenta comida entre los vinos destacan algunos elaborados en la misma zona como es el Lambrusco al Sangiovese y Pignoletto.

Hoy ha sucedido lo que muchos estábamos deseando, ver a Alonso vestido de rojo y haciendo podio. Dos años hemos tenido que esperar para ver cumplido el sueño del asturiano después de mucho esfuerzo, sudor, y seguro que más de una lágrima vertida a escondidas.
Atrás quedaron los disgustos con McLaren, las broncas con y los malos rollos con Hamilton, y es que por fin nuestro bicampeón tienen un coche a su medida y ya navega en post de un nuevo título.
No es por lanzar las campanas al vuelo, pero si que se puede decir que se rifa un campeonato y Alonso junto con Ferrari lleva muchas papeletas para ser el ganador.
Ójala esto sea así y al final de esta temporada pueda dedicarle un nuevo por con mis felicitaciones tanto a el como a la escudería que ha conseguido que los aficionados a al F1 en España y los seguidores de Alonso, volvamos a soñar.
Es por esto por lo que he decidido hablar en este blog de una leyenda, una marca símbolo de Italia, Ferrari. Pero no hablaré de los coches sino de el pueblo de Ferrari, Maranello, donde se encuentra la fábrica del Cavallino y el restaurante con el mismo nombre que hace honores a la mejor mesa italiana de la región Emilia-Romagna. Pero además daremos u paseo por todo lo que la zona nos puede ofrecer y mencionaremos todo aquello que es digno de ver si viajamos por la zona.
Maranello se podría decir que es el centro Ferrari y es que allí está situada su fábrica, su museo y su restaurante. Un lugar de peregrinación para los miles de fans del "cavallino rampante" y de visita obligada por lo menos una vez en la vida.
Situado en la región Emilia Romana al norte de Italia, se encuentra a 18 kilómetros al sur de la capital, Módena. Esta es conocida como "Terra di Motori" por albergar las principales fábricas de automóviles deportivos como Maseratti, Lamborghini, De Tomasso, o Pagini.
Maranello está unida a Ferrari desde 1943, y hoy es la esencia de esta próspera villa de unos 16.216 habitantes, en la que todo está impregnado de los colores de la famosa casa automovilística.
Nada más entrar el visitante es recibido por una estatua del “cavallino rampante” pero son muchas las cosas el visitante puede ver la Galería Ferrari, el museo que cuenta la historia del grupo a través de imágenes, recuerdos históricos, coches antiguos, monoplazas de F1, trofeos y hasta motores.
Hasta el 30 de abril se pude además visitar la exposición Non Solo Rosse, dedicada a desentrañar la historia del coloren la imagen a la marca donde además del rojo en el mundo Ferrari hay más colores.
Después se puede seguir el recorrido por la tienda Ferrari, donde se encontrarán recuerdos de todos los tipos, tamaños y precios. Para continuar con la Ggalleria del Vento, obra de gran valor arquitectónico y tecnológico creada por el famoso Renzo Piano, e inaugurado en 1997.
Dentro se encuentra una pista en movimiento que va sincronizada con la velocidad del viento donde actualmente se realizan pruebas a escala de los vehículos para simular cualquier tipo de acción.
Otro lugar de visita obligada es el circuito de Velocidad de Fiorano para terminar en el monumento de Il Commendatore, una obra que Piero Ferrari entregó a Maranello en 1998 para celebrar el centenario de Enzo Ferrari, fundador de la marca, situada en la Piazza Libertá, junto al Ayuntamiento de la ciudad.
Y si tenéis la suerte de pasar por la región en época de campeonato, saber que el Auditorium Enzo Ferrari abre cada domingo sus puertas para que todos los fans de la formula uno puedan ver dentro la retransmisión en directo de la carrera. Y si la escudería gana, las campañas de las iglesia resonarán en su honor.
También se puede conseguir ver la fábrica por dentro, pero para eso hay que cita previa.
Como colofón final que mejor que reponer fuerzas en el restaurante Il Cavallino, con ambiente 100% Ferrari donde se pueden degustar los platos típicos de la zona www.ristorante-cavallino.it
fotos vía: automobilemag.com

