gastronomía italiana

Me estoy leyendo el libro “Perdona si te llamo amor” de Federico Moccia, por cierto, es el tercer libro de el que me leo y los aconsejo, sobre todo para épocas de vacaciones porque son una lectura amena y divertida engancha, y en una parte del libro se hace referencia a los Baci.
Baci - viene de Baccio, que en italiano significa Beso, pero también es el nombre que recibe un pastel de chocolate que es muy típico de Perugia (Italia) en el que originariamente se introducía un papelito con un mensaje de amor por lo que se puso muy de moda regalarlo el día de San Valentín.
Claro está que leyendo esto no podía hacer otra cosa más que buscar que son estos Baci para conocer la historia de estos Besos de Chocolate.
"Il cuore é una ricchezza che non si vende, non si compra, ma si regala"; "The heart cannot be bought or sold but only given"; "El corazón es una riqueza que no se vende, no se compra, pero se regala." esta es la frase de amor de autor anónimo que envuelve los bombones Bacio Perugina.
Esta original delicia nació en 1922 y hoy es uno de los iconos de la historia de la repostería hecha en Italia. Algo que no sorprende porque ya Italia tiene la que está considerada como la ciudad del chocolate, Turín, desde que en 1560 Emanuele Filiberto de Saboya hizo servir simbólicamente a la ciudad una taza de humeante chocolate para celebrar el establecimiento de la capital ducal.
Pero no es en Turín, sino en la capital de la región de Umbria, donde se fabrican estos pequeñso dulces, Perugia -ciudad en la que Pietro di Cristoforo Vannucci (1450-1523), llamado "el Perugino", dejó frescos maravillosos-. Pero sería Francesco Hayez el que retratara a una pareja besándose en su famoso cuadro Bacio, estampa que hoy decora las cajas de los bombones Baci.
La casa de dulces y chocolates Perugia nació en 1907 como una empresa familiar y artesanal de producción de confitería. Pero el Baci no se crea hasta años más tarde cuando Luisa Spanoli, una de las socias fundadoras, con el objetivo de utilizar la avellana picada que sobraba de otros reparados, crearía este pequeño cilindro de chocolate gianduia que contienen avellana picada y está coronada por una avellana entera, recubierta toda ella con chocolate fundido.
En un principio recibió el nombre de “Cazzotto” que significa puñetazo, por su forma, pero ante la asonancia del nombre, poco después fue rebautizado por Giovanni Buitoni, otro socio.
Los bombones y chocolates son regalados siempre en momentos especiales como una señal de afecto, amor o amistad, por lo que se pensó que el consumidor pidiera un beso, antes que un puñetazo, era mucho más apropiado. Y así nació el Bacio.
La idea de incluir un mensaje de amor en cada chocolate se cree que fue idea de Federico Seneca, que incluyó el pequeño “cartiglio”, ese pedacito de papel que contienen frases, refranes o pensamientos de amor, algunos anónimos, otros salidas de la pluma de artistas, filósofos y escritores ilustres como Voltaire o Shakespeare.
Juntas un dulce con un dulce mensaje era reivindicar el doble placer y mensaje que se puede ofrecer al regalar estos bombones "En definitiva, todas las caras del amor",
En 1988 pasó a ser parte de Nestlé y fue en este momento donde se eligió la pintura de Il Bacio que Francesco Hayez (artista veneciano) creó en 1859.
Cristina Mantovani, manager de la empresa habla de su producción y comenta "Todos los días se producen aquí 1 millón y medio de Baci, empaquetados con el clásico envoltorio de papel de aluminio plateado con estrellitas azules, y son 300 los millones de Baci que se venden todos los años. Y es que en Italia uno de cada tres chocolatines vendidos en Navidad, en San Valentín o en el Día de la Madre, es un Bacio Perugina".
Hace 3 años, coincidiendo con el centenario de la casa Perugina, se abrió la fábrica a los turistas que desde entonces se puede visitar para oler y ver cómo se fabrican los Baci.
También se puede visitar el Museo Histórico Perugina donde se hace un recorrido por la historia del Cacao, con filmaciones, fotografía y documentos históricos que hablan de la plata del cacao, de la visita de Cristobal Colón en la corte de Moctezuma, el emperador azteco que solía tomarse 20 tazas de la denominada "bebida de los dioses", por sus cualidades afrodisíacas, y bucear en su proceso de transformación del chocolate. Y si se quiere, se puede hasta hacer un curso en su Escuela del Chocolate, la única en el mundo donde, luego de tres divertidísimas horas con las manos en la masa (de chocolate, valga la redundancia), bajo la batuta de un "maestro cioccolatiere", uno logra crear bombones personalizados, o los mismos Baci Perugina.
Y aquí termina la historia de este Bombón típico de que los enamorados se regalan por San Valentín en Italia, lo que me lleva a hablar próximamente de Perugia, como es de recibo.

Que comer en la región de Emilia Romagna.
Emilia Romana es el corazón del centro de Italia, un ancho pasillo a través de las colinas y las llanuras del valle del Po, que separa el frío norte alpino del cálido sur mediterráneo. Sus ciudades históricas, su floreciente industria y sobre todo la riqueza de su tierra ha hecho que esta zona sea una de las más prósperas del país.
La región tienen una gran fama gastronómica sobre todo la abundante agricultura que se desarrolla en los márgenes del río que que ha hecho que a la Pianura Padana (llanura del Pó), la "panera" y el "frutero" de Italia.
También posee una una importante ganadería porcina y de ella salen algunos de los productos más famosos del país: el jamón de Parma y el queso Parmesano.
Ningún queso es tan famosos para la cocina italiana como el Queso Parmesano (Parmigiano). De este existen dos tipos: el Parmigiano-Reggiano y el Grana Padano, que es de peor calidad.
Se elabora como hace siglos, con leche casi desnatada, suero para que fermente, y cuao para cuajar la leche. Después se sala y se da forma.
Un plato muy típico de la zona es el queso Parmiggiano Reggiano con Peras.
Por su lado el Jamón de Parma debe su sabor a las técnicas de elaboración y a las condiciones de curado. Su secreto es que se optiene a partir de los cerdos engordados con el suero sobrante de la elaboración del parmesano. Al prosciutto crudo además se le añade pimienta y sal, y se cura durante 10 meses en las colinas de Langhirino, situado al sur de Parma.
Otras especialidades gastronómicas son la Mortadela de Bolonia de gran tamaño, o el Bondola, que es un salami de grandes dimensiones elaborado a base de carne de cerdo curado como máximo durante tres meses que se come acompañado de puré de patatas. Tampoco hay que olvidar el vinagre balsámico de Módena, y su amplia huerta donde destaca las patatas y los tomates.
Gracias a sus explotaciones agrícolas en la región también se pueden degustar algunos de los caldos (vinos) más famosos de otras regiones como es el Chianti, el Brunello di Montalcino, el Amarone o el famoso vino Lambrusco.














