nápoles

¿Sabías que las primeras Pizzería Napolitas e Italianas, sabiendo que la pizza italiana, nación en esta provincia tienen 273 y 231 años, y hoy en día sigue en pié?
Pues si, aunque su nombre original cambió hacia el 1880, pero no adelanto nada y paso a relatar la historia.
Para ser justo hay que decir que la primera pizzería italiana nació en 1738 bajo el nombre de antigua pizzería Port’Alba (‘puerta blanca’), aunque esta solo se trataba de un establecimiento que cocinaba pizzas destinada a su distribución entre los viandantes, jóvenes muchachos que las boceaban y transportaban en sus cabezas con la ‘stufa', una estufa de hojalata que mantenía las pizzas calientes, como ya contamos en un post anterior.
Y a pesar de que en 1830 se expandió se expandieron a lo que es conocida como la pizzería moderna, una especie de restaurante con mesas y camareros, esta a no es considera la primera pizzería moderna, sino la primera pizzería italiana, y posiblemente la primera del mundo, que hoy sigue sirviendo comidas en Via Port'Alba 18.
Fue en 1780 cuando Pietro Colicchio abrió la primera pizzería moderna italiana, conocida como tal, a la que llamaría “Pietro e basta Cosi” (literalmente ‘Pedro... y así es suficiente).
Unos años más tarde Pietro moriría sin descendencia y dejaría la gestión de esta en manos de Enrico Brandi que la cambió el nombre por “Antigua Pizzería Brandi”, que a su vez la legaría en 1889 a Raffaele Esposito, esposo de su hija, el cual llegaría a ser considerado el mejor pizzaiolo al punto de ser invitado al Palacio Royal de Capodimonte para hornear pizzas para el Rey de Italia, Umberto I de Savoia, y su esposa, la Reina Margarita.
Fue en un evento, donde estaban invitado Ferdinando di Borbone, Rey de Nápoles, donde por encargo del rey Humberto, Raffaello haría las tres pizzas clásicas de la cocina napolitana.
Pizza Mastunicola (queso, albahaca y manteca de cerdo), pizza Marinara (tomate, ajo y orégano) y la pizza Pomodoro & Mozzarella (tomate, queso y albahaca), de la cual su color recuerda la bandera de Italia.
Estas gustaron tanto a la Reina que escribió a Raffaele Espostio, de vuelta, agradeció a la Reina dándole su nombre, Margarita, a la pizza ‘ dándle las gracias y este en agradecimiento por el detalle, no dudo en darle el nombre de su reima a la pizza Pomodoro e Mozzarella '. El agradecimiento por escrito es aun hoy conservado por la pizzería ‘Antigua Pizzería Brandi
La Antigua Pizzeria de la Reina de Italia se encuentra en Salita S. Anna di Palazzo 1-2 (Via Chiaia), Napoles, Italia. Web: www.brandi.it

Italia es un país con mucha historia, y durante siglo ha sido un país con mucho peso a nivel mundial. Eso ha hizo que muchas de sus tradiciones navideñas, las cuales nacieron en diferentes pueblos y provincias italianas, se difundieran por todo el mundo.
Poner el Belén, el Roscón de reyes y Santa Claus tienen sus orígenes en el país de la bota.
La tradición de poner el Belén nació en la villa italiana de Greccio, en las Navidades de 1223. Todo comenzó cuando en este pueblo, San Francisco de Asís
reunió a los vecinos para celebrar la misa de medianoche, la misa del Gallo.
Para hacer honor al Nacimiento de Cristo, el sacerdote moldeó con sus propias manos la figura del niño Jesús, el cual colocó en un pesebre, y alrededor de este se colocaron los creyentes para cantar las alabanzas sobre el Misterio del nacimiento.
Cuenta la leyenda que en el momento más solemne de la misa, la pequeña figura inmóvil de Jesús tomó vida, sonrió y tendió sus manos hacia el Santo.
Este acto enseguida calificó como un “milagro” y la fama de los nacimientos se propagó rápidamente, como símbolo de fe.
Siglos mas tarde, concretamente en en 1986, viendo el alcance que este acto había tomado, y por petición de las asociaciones belenistas de todo el mundo, el Papa Juan Pablo II, proclamó a San Francisco de Asís Patrón Universal del Belenismo.
Hoy se mantienen la tradición de la bendición del Niño Jesús por parte del Papa, acto que se hace el tercer domingo de adviento. Estos deben de ser llevados por niños, y luego colocados en el Belén.
Contrario a esto, una referencia histórica situá el belén más antiguo construido con tallas en 1289 cuando Arnolfo di Cambio, arquitecto de la Catedral de Florencia talló unas figuras en mármol blanco parte de las cuales aún se conservan en Santa María la Mayor de Roma.
Pero el primer verdadero Belén no se instaló hasta el año 1330, cuando las monjas clarisas, de la iglesia de Santa Clara de Nápoles, propagaron la costumbre de colocar al niño Jesús adornado con lujosas vestiduras.
A partir del Concilio de Trento se fomentó la instalación de belenes, como un medio más de apostolado, en templos e iglesias. Paulatinamente a la Sagrada Familia se le fueron añadiendo pastores y los Magos de oriente, y otros personajes.
Y el primer belén familiar lo instaló en 1567 la duquesa de Amalfi, el cual constaba de 107 figuras. De las casas señoriales pasó a las de los burgueses acomodados y de aquí, cuando los materiales se abarataron, al pueblo.
Según los registros históricos, el belén, tal y como lo conocemos ahora, con la recreación de la vida cotidiana de la época, con sus ropas, alientes y escenas, lo puso de moda a mediados del siglo XVII el rey Carlos III y su esposa María Amalia de Sajonia, en lo que se conoce como El Belén Napolitano.
Durante esta época proliferó mucho el arte y surgieron importantes imagineros belenistas especializados en hacer las figuras del Misterio, otros en los Reyes Magos, otros en las múltiples animales, cacharros de cobre y vajillas que adornan las bien servidas mesas que aparecen en los belenes napolitanos, sin olvidar tan siquiera las frutas y verduras.
Tal fue la importancia que adquirió este arte que artistas y escultores renombrados de la época, como Jusseppe Sanmartino o los Vassallo, así como la real fábrica de porcelana de Capodimonte, recrearon pastores, turcos, ángeles y demás personajes.
Hoy Nápoles, con su vía San Gregorio Armeno, sigue siendo famosa en el mundo entero por la producción artesanal de pesebres, que se pueden encargar al gusto y a medida.
Desde el día de la Inmaculada -8 de diciembre- hasta el día de la Candelaria -2 de febrero- todo Nápoles vibraba en torno a los belenes.
fotos vía: goitaly.about.com

Hace unos días que fui a ver la película Come, Reza, Ama. Si, esa en la que sale Julia Robert y Javier Bardem.
Para ser justos tengo que decir que entré como última opción ya que, uno, no soy fan de ninguno d ellos dos porque, ella, para mi siempre tiene el mismo registro, y dos, porque el no es santo de mi devoción. Aún así entre y la verdad es que, para mi sorpresa, no solo me gustó, sino que me llenó.
No se si es que a estaba mal predispuesta ante el film, había oído muy malas críticas, y ante eso me lo esperaba mucho pero, o es que el simple echo de poder ver y revivir mis días en las ciudades italiana que salen en la primera parte de la película, me cegó el juicio.
Sea como sea la película me gustó y la recomiendo a pesar de que es una típica comedia romántica.
La historia gira en torno a Liz Gilbert (Julia Roberts), una escritora de éxito que pierde el rumbo de su vida al darse cuenta de que no es feliz y que su matrimonio es para ella una gran mentira basada en la constante apariencia de intentar ser lo que no es.
Cansada de esperar un cambio que la marque su camino, decide ir a su encuentro para lo que abandona todo en Nueva York y parte rumbo a Italia, su primera parada en la aventura.
Allí descubre otra vez el placer de vivir, de reír, y de comer, tres características típicas de los italianos, que la abren las puertas de sus vidas, sus casas y sus corazones.
Aprende a comer spaguettis, saborea fantásticas pizzas, disfruta de los gelattos, degusta especialidades típicas como las alcachofas fritas, y se deleita con la visión de miles de platos fantásticos, como la tarta de spaguettis dulces.
Pero a parte de esto lo que más me gustó ver las calles, plazas, fuentes, casas, y puentes donde yo he pisado, pasado y paseado en mis viajes a Italia.
Hay que decir que no visita toda la “bota” sino que se centra en Roma principalmente, donde alquila una casa, que la podéis ver en una de las fotos, por donde yo pasé pero en sentido contrario, la Isla de Isora, varios puentes típicos entre ellos en Sant´Angelo, también visita Nápoles y por último la podemos ver en la Toscana.
He dejado la fotos de la pelicula para que podais ver todo lo que os comento.

Pompeya es conocida como la ciudad negra o la ciudad petrificada y es que su historia está asociada la destrucción y las cenizas que la destruyeron e hicieron desaparecer durante muchos siglos.
Un terremoto acaecido en el año 62. d.C fue el preludio de lo que más tarde vendría, pero no sería hasta el año 79 cuando el Vesuvio explotaría llegaría quemando la ciudad y dejándola sepultada bajo 6 metros de cenizas y piedra pómez.
No sería hasta el siglo XVI cuando sería descubierta, aunque realmente la recuperación de sus ruina no se haría de una forma seria hasta 1748.
Hoy, casi 2000 años después todavía están siendo liberadas, Pompeya y Stabiae (también conocida como Casstellammare di Stabia) la ciudades romana que se situaban a los pies del Vesubio, en la zona del sureste de Nápoles.
Al oeste Herculano, que desapareció bajo un mar de barro, aunque sobrevivieron muchos de sus edificios, y algunos tejados incluso quedaron intactos. Además el barro permitió la conservación de muchos objetos domésticos, lo que no ocurriría en Pompeya y Stabiae, donde tejados, joyas, comida, herramientas y otros utensilios fueron destruidos.
Esto muestra la dos cara de una catástrofe que se cebó con Pompeya y se mostró más indulgente con la segunda, y es que mientras que en la primera murieron cerca de 2.000 pompeyanos, en la segunda, prácticamente toda la población sobrevivió.
El relato de la erupción y de lo que pasó después, fue recogido en dos cartas por Plinio el Joven, el cual en ese momento se hallaba en la zona, destinado como soldado junto a su tío, Plinio el Viejo, escritor y naturalista, que estaba al mando de una flota en la zona de Misenum (hoy Miseno, situado al oeste de Nápoles)), el cual murió a causa de los gases, al querer ver de cerca lo que estaba pasando en la zona.
Gracias a los restos descubiertos en esta zona se sabe mucho sobre la vida de los romanos, y hoy los artefactos encontrados está expuestos en el Museo Arqueológico Nazionale de Nápoles.
































