Submitted by vanesa on Thu, 04/03/2010 - 18:04
La Fontana di Trevi es una de las fuentes más famosas e importantes de Roma, y personalmente me parece maravillosa y pienso que se merece esa fama.
Se trata de una fuente monumental situada en el cruce de tres pequeñas calles (tre vie) lo que hace que el visitante, al llegar a ella, se sorprenda. Nunca nadie se hubiera podido imaginar que semejante construcción pudiera estar "encajonada" en esta zona.
Esto en las fotos no se intuye, pero contra lo que puede parecer algo negativo, contribuye a su espectacularidad.
Siempre llena de turistas, en sus peldaños se mezclan bohemios autóctonos, o no, con visitantes ocasionales, y comerciantes callejeros vendiendo los recuerdo de tan insigne obra. Reproducciones en miniatura, imanes, postales para aquellos que, como una servidoras, se fueran enamorados de la Fontana.
La Fotana di Trevi es la fuente barroca más grande y ambiciosa de toda Italia que alcanza unas dimensiones de 25,9 m de alto y 19,8 de ancho.
Situada en el rione de Trevi (rio de Trevi), según la división de la actual administración, marcaba en su momento el final del Agua Virgo (Acqua Vergine) que era uno de los antiguos acueductos que suministraban agua a Roma.
La construcción del acueducto se inició en el siglo 19 a.c cuando técnicos romanos, con la ayuda de la virgen, según dicen, localizaron un manantial de agua pura a 22 kilómetros de la ciudad.
El Acqua Vergine fué utilizada durante 400 años llevando agua hasta los Baños de Agripa, hasta que fue destruida por los suevos, godos y hunos.
El papa Nicolás V ordenó la reparación del acueducto en 1453 y al final del mismo se colocó una simple pileta obra del arquitecto humanista León Batista Alberti.
Siglos mas tarde, ya en el renacimiento, se levantaría, siguiendo una costumbre romana donde era normal construir una bonita fuente al final de todos los acueductos, la Fontana di Trevi.
Fue el Papa Urbano VIII quién en 1625, encontrando la fuente insuficientemente dramática, pidió al arquitecto y escultor, Bernini, un proyecto que no llegó a hacerse por la muerte del pontífice. Su idea era cambiar la fuente de posición para hacer que esta quedase frente al Palacio del Quirinal de forma que el papa pudiera disfrutar de sus vistas en todo momento.
Años mas tarde, en 1730, durante el barroco, el papa Clemente sacó a concurso el proyecto de remodelación de la fuente y aunque Nicola Salvi no fue el ganador, finalmente fue el encargado de hacer la obra quién añadió ideas del proyecto de Bernini.
Su reforma se inició en 1732 y terminaron 30 años después, mucho tiempo después de la muerte del Papa y del mismo Salvi, pero antes se encargó de rubricar la obra escondida detrás de una vasija esculpida con la idea de que ningún otro estropease el conjunto de la obra con una fea firma.
Finalmente en 1762, y de la mano de Guiseppe Pannini, la Fontana di Trevi fue terminada.
La fuente ha permanecido intacta desde entonces, y solo en 1998 fue restaurada para limpiar la piedra e instalar bombas de agua en un circuito cerrado.
fotos vía: commons.wikimedia.org