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plaza navona



Como ya comente en algunos post antiguos, este verano uno de mis destinos de vacaciones iba a ser Roma. Si, mi deseo de la moneda que eché hace dos años se cumplía y el destino me regalaba un día en la ciudad eterna.

La experiencia, GENIAL!! Como NO…
Qué decir de esta ciudad que te enamora una vez la pisas.

En la otra ocasión me quedé con las ganas de vivir más la ciudad, recorrer sus calles y callejuelas, contemplar la ciudad sentada en un banco mientras degustaba un buenísimo gelato, conocer muchos puntos que todavía no conocía, comer en un ristorante y poder interactuar más con su gente, pero en este viaje Express lo he hecho.

Dos puntos clave que os recomiendo es:
1- la Plaza Navona, impresionante. El conjunto es un espectáculo de una belleza imresionante, y las fuentes, sobre todo La Fontana dei Quattro Fiumi es de una magnificencia apabullante. Preciosa!
2- El mirador de Giardino degli Aranci desdo se tienen una vistas espectaculares de Roma,. Está junto al río, pasado un poco la Isola Tiberina y cerca de la  Bocca della Veritá.

Me quedé con las ganas de ver la Bocca della Veritá pero otra cola de 30 minutos no me veía capaz de hacer. Si, colas he dicho, porque una cosa hay que tener clara. Con la cantidad de turismo que recibe roma, lo más normal es que en sitios como el Coliseo, el Vaticano se tengan que hacer colas.

En esta ocasión nos alojamos en un hotelito, el Aphodite de 3***, situado en el mismísimo centro de la capital. Situado a las espaldas de la estación de trenes, Termini, es un sitio perfecto para visitar cualquier punto al estar cerca de os principales monumentos, cómodo, bien de precio y contra lo que en un principio pensaba, tranquilo por la noche.

Por la mañana en sus mismas puertas hay mucho tráfico, como es normal pero eso le da su toque. Al igula que los restaurantes, cafeterías, heladerías y tiendas de comida preparada que hay por toda la acera.

En uno de los bares tomamos un día un bocadillo típico, el panini de mozarela, tomate y espinacas, y un capucciono. Buenísimos por unos 15€!
Y una de las noches cenamos en el restaurante que está justo al lado del hotel, que tiene una pequeña terraza muy coqueta, donde degustamos un buenísimo risotto fruti di mare con vino blanco de la tierra y una ensaladita de la huerta, que salió por 46€.

El hotel es sencillo, pero cómodo y elegante. Las 48 habitaciones tienen baño completo, bonito y espacioso, calefacción y aire acondicionado, mini bar, secador de pelo, caja fuerte y televisión ( aunque para que te den el mando tienes que dejar 10€ de fianza).

El desayuno está incluido, y aunque no es muy grande, tiene de todo. Cafés, zumos de naranja, piña y grosella, leche fría y caliente, yogures, cesta de variados tipos de pan, tostadora, mantequilla y mermelada, bollería con croissant y magdalenas, jamón, queso y mortadela.

Pero lo mejor de todo es la comodidad de la llegada y la salida al tener la estación Termini tan cerca, que hace que los viajes a Roma tengan una comunicación perfecta con vuelos, otros trenes o para ir a Civitavecchia, que es donde suelen atracar los cruceros para que sus cruceristas visiten Roma, y desde donde también se embarca. Además dentro de esta hay todo tipo de tiendas, ropa, zapatos, librería, farmacia, y todo tipo de comida rápida.

Por si os interesa está situado en la Via Marsala n°90, Roma (Italia) y su precio pasa desde los 65€ la noche por persona.

Como veis, la experiencia ha vuelto a ser maravillosa como todos los viajes a italia que he hecho hasta ahora.

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La Fontana dei Quattro Fiumi o la fuente de los cuatro ríos, es uno de los monumentos más importantes de la Roma Barroca.

Fue levantada por Bernini por encargo del pontífice Inocencio X que a pesar de haber encargado el proyecto con anterioridad a Borromini, acabó cambiando de opinión al quedarse entusiasmado del proyecto que el primero le presentó, por medio de su cuñada Doña Olimpia, creado en plata.

La fuente representa los cuatro grandes ríos que en la época se conocían, el Danubio, el Río de la Plata, el Nilo y el Ganges, y cada uno está acompañado por un gigante colocado en diferentes posturas "extrañas" que a lo largo de los siglos han provocado diferentes comentarios.

Por ejemplo de la representación del río Nilo,  que aparece con la cara oculta se especuló que se debía a que en aquella época no se conocía desde donde nacía aunque hubo muchos que afirmaron que representaba el desprecio de Bernimi por Borromini al ser esta la que queda de frente a la iglesia de Santa Agnes, construcción que fue encargada a este. En esta misma línea también se afirmó que la escultura que representa el Río de la plata, el cual mantiene un brazo en alto, expresaba el temor irónico a que la iglesia se derrumbara. Ambas afirmaciones quedaron más tarde desmontadas al demostrarse que la fuente fue terminada antes de que Boromini comenzase la construcción de Santa Agnes.

En la misma fuente encontramos una serie de animales como un caballo, una serpiente de tierra, otra de mar, un delfín, un cocodrilo, un león y un dragón.

En el centro de la fuente encontramos el obelisco, el cual se colocó ahí con el fin de servir de adorno a la fuente.

Se trata de un monumento conmemorativo creado en granito que mide 16,54 metros de altura, el cual que procedía, originariamente, del Templo de Isis, donde formaba parte de otro monumento que según rezan las inscripciones jeroglíficas, estaba destinado a Dominiano.

El obelisco fue separado del Templo de Isis y llevado hasta el Circo de Masencio (por el emperador de este mismo nombre), ubicado en la Vía Appia hasta que en 1647 el Papa Inocencio X lo trasladaría a su actual ubicación.

El obelisco descansa sobre una roca en la cual se puede ver una paloma con una rama de olivo, imágenes que pertenecen al escudo heráldico del papa, y que  simboliza el poder divino que desciende, como un rayo solar, por los 4 lados del obelisco hasta la roca, que representa el caos.

Además también encontramos la inscripción de Inocencio X, el monumento intenta ofrecer: "Saludable amenidad a quien pasea, bebida a quien tiene sed, aliciente a quien medita".

Finalmente la fuente fue inaugurada en 1651  pagada con la recaudación de algunos impuestos impopulares sobre el pan, el vino y otros bienes de consumo.

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Como ya comenté en un post anterior, la Piazza Navona se convirtió en el centro neurálgico de la ciudad de Roma durante el siglo XVII pero se hizo realmente famosa con la inauguración de esta en el año 1652.

Esta corrió a cargo del Papa Inocencio X, que fue el que encargó, como Gregorio XIII Boncompagni, la construcción de la tres fuentes que hoy se siguen viendo, incluido un abrevadero, al servicio del mercado y de los animales de transporte, y su cuñada.

Para el acto mandaron cerrar  todos los desagües con lo que consiguieron crear un lago artificial ayudados por la forma cóncava que la plaza en ese momento ofrecía.

La idea encantó tanto a los noveles como al pueblo que se divirtieron jugando y chapoteando en el agua. Desde ese momento el día de la inundación de la Piazza Navona se convirtió en festivo y cada año se repetí la inundación durante los sábados y domingos del mes de agosto. Esta fiesta se mantuvo durante dos siglos hasta que en 1866, Pío IX suspendió la diversión.

Años más tarde, la piazza fue pavimentada, lo que hizo que su forma cóncava desapareciera y así se eliminó toda posibilidad de inundación en la zona, pero lo que permaneció fue su carácter lúdico festivo y es que durante la Epifanía, la plaza se sigue llenando de puestos, juguetes, Befanas ( brujas típicas de la navidad italiana) y Papas Noeles.

De esta forma la Piazza Navona ha conseguido mantener hasta el dia de hoy sus orígenes como "mercado" y es que desde la segunda mitad del siglo XV, la plaza albergó el mercado que años antes se celebraba en la plaza del Campidoglio, donde había puntos  fijos de venta de hortalizas, carne y mercancías varias.

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