Roma, la ciudad eterna

Desde que empecé a escribir en este blog he dedicado mucho tiempo a descubrir Venecia, con motivo de mi próximo viaje a la ciudad de los canales.
No es que haya descubierto todo, claro está, pero más o menos ya me he podido hacer una idea de lo que allí voy a encontrar y, sobre todo, ya tengo una guía donde me he ido apuntando un itinerario, clave para descubrir la ciudad y conocer sus puntos más importantes.
Así que ya es hora de comenzar a hablar de otras ciudades y en este caso he elegido la capital de antiguo imperio romano: Roma.
En este caso tengo que confesar, aunque ya lo he dicho en alguna ocasión, que esta ciudad es una de las que ya conozco, y personalmente hasta el momento mi preferida.
No es que la conozca muy a fondo ya que no puede estar mas que un día y visitar, deprisa y corriendo algunos de los más importantes lugares.
La Fontana di Trevi, el Coliseo, los foros Romanos, plaza Venecia, vía Capitilina y sus alrededores donde pude ver el Monumento a Victor Manuel II, el antiguo Mercado, y el Vaticano.
Es poco, lo se, pero espero que algún día, no muy lejano, pueda volver y disfrutar de sus calles, de su gente, de su comida y de su cultura. Yo la moneda en la Fontana la lancé, así que ....
Bueno y para introducir el tema de la cuidad de Roma quiero comenzar dejando un poema que he encontrado, y que es una variación de uno de Pedro Salinas.
Roma...
la que no tiene símbolo ni signo.
La que no pesa
porque recuerda un recuerdo.
La que no tenga fecha,
fecha de hombre, fecha de número,
fecha de mundo.
La que dice tan sólo: “Soy mi color, mi forma.
Tómame”
La que se acontenta con el encuentro
de su color y tus ojos,
de tu mirada, un instante.
Con el contacto
de su materia y tu vida: tu mano, un instante.
Nos gustaría ser esta Roma que te damos
y no quien te la da.